¿Qué es un emprendedor?

El término Emprendedor en sí es francés (entrepreneur). Literalmente, significa «alguien que acepta un reto».

En Francia se refería originalmente a la persona que organizaba conciertos musicales, como el fallecido Bill Graham, ¡sólo que en una escala ligeramente menor!

Pero ahora significa cualquiera que acepta o se hace cargo de un negocio arriesgado, quien se encuentra ante una necesidad y trata de satisfacerla.

Los emprendedores no pertenecen a una cerrada hermandad. Cualquiera puede ser un emprendedor.

La edad no es una barrera. La gente joven que organiza una representación teatral en la escuela, que reparte periódicos, que tiene una banda de rock o que cuida a los niños de los vecinos, es un emprendedor.

Estudiantes universitarios y adultos de cualquier edad, incluyendo ancianos, pueden ser empresarios.

El sexo tampoco es ahora una barrera. Hombres y mujeres son igualmente agraciados con el espíritu emprendedor.

Cuando se trata de ser emprendedor no existen más barreras insuperables que las que nosotros mismos nos imponemos.

Los emprendedores tienen una actitud positiva ante el trabajo. Podrán decirle que «el trabajo sólo es el trabajo», pero también le dirán que para ellos casi todo el trabajo es diversión.

El trabajo puede ser espantoso; pero no tiene por qué serlo. Puede usted convenirse en un esclavo del sistema, trabajando interminables horas de tedio y odiando cada una de ellas.

O bien, puede decidir hoy mismo bien trabaje por su cuenta o para otro, que va a ser un emprendedor y va a convertir sus años de trabajo en toda una vida de crecimiento, descubrimientos, recompensas financieras y oportunidad para la solidaridad.

Emprendedores del pasado

Para entender cómo pueden el trabajo intenso y el espíritu emprendedor lograr grandes cosas, es útil empezar por aprender algo sobre los que han detectado necesidades en otro tiempo y trabajaron para satisfacerlas.

Cuando miramos hacia atrás, nos sentimos inspirados por quienes tuvieron el valor, la persistencia o el genio para ser emprendedores cuando las condiciones eran más duras y las oportunidades más escasas.

Estas gentes, algunas pertenecientes a un antiquísimo pasado, merecen ser llamadas emprendedores porque en un sentido muy importante, son parientes lejanos y «padres espirituales» del moderno movimiento emprendedor.

Innovadores tenaces en el trabajo, han contribuido de un modo incalculable en nuestro mundo y creado oportunidades para las generaciones que los siguieron.

¿Quiénes fueron algunos de estos «emprendedores»?

  • Ta’ai Lun, un oficial chino que inventó el papel en el año 105 a.C.
  • Johannes Gutemberg, perfeccionó una serie de inventos que hicieron posible la impresión moderna.
  • James Watt, el inglés que diseñó la primera máquina de vapor práctica del mundo, patentada en 1769.
  • Thomas Alva Edison perfeccionó y patentó todo, desde el primer fonógrafo hasta la primera bombilla, en 1879.
  • Los hermanos eran Wilbur y Orville Wright, y su afición era la aeronáutica se tradujeron en el primer vuelo humano.
  • Alexander Graham Bell, patentó el teléfono y formó su propia corporación, la cual tuvo un éxito inmediato.
  • El alemán Nikolaus Otto, inventó el primer motor funcional para automóvil en 1876.
  • Gottlieb Daimler y su amigo Carl Benz. Empezaron a fabricar coches empleando motores basados en el diseño de Otto.
  • Henry Ford ya estaba combinando el motor de combustión interna de Otto, el método de línea de producción, partes intercambiables, luces eléctricas y técnica gerencial, para producir el Modelo T.

Como hemos visto, la mayoría de los productos de consumo que vemos como cosa natural, son en realidad de creación reciente.
El espíritu empresarial está vivo y trabajando en medio de nosotros. Y el ritmo de las innovaciones y de los cambios se ha acelerado tremendamente durante nuestro siglo.

Casi todos esos miles de productos que manufactura tan eficientemente, son el resultado de lo que ha ocurrido en los últimos cien años.

Los emprendedores de hoy

No crea ni por un momento que la gran época de los emprendedores ha terminado.

Si es verdad que el espíritu de la libre empresa siempre ha estado presente en la gente, es igualmente cierto que jamás ha habido un momento mejor para darle alas a su propio espíritu emprendedor.

Las oportunidades de convertirse en un empresario triunfador nunca han sido mayores. Han surgido en el mundo más ideas nuevas, activadas y puestas en marcha durante los últimos diez años, que en todos los siglos anteriores juntos.

En realidad, el espíritu emprendedor se ha extendido a través de nuestro país y en el mundo entre personas de todas las edades.

Algunos de nuestros emprendedores más prósperos eran muy jóvenes cuando empezaron. Nunca se es demasiado joven, pobre o inexperto para tener una buena idea.

Su espíritu emprendedor en acción

Desde los días de nuestra más tierna infancia hasta que nos hacemos viejos, somos acosados por importantes preguntas.
Edison, Bell, Ford y los grandes emprendedores del pasado se preguntaron y respondieron estas mismas cuestiones.

Steve Jobs y Steve Wozniak se preguntaron lo mismo al igual que Ben y Jerry, Bill Gates y otros jóvenes billonarios que osaron crear negocios propios mientras otras gentes seguían soñando.

Veamos de cerca una lista de ejemplos. ¿Usted ya se ha hecho a sí mismo las preguntas de la lista? ¿Cómo se originan estas preguntas? ¿Dios? ¿Conciencia? ¿El espíritu emprendedor’?

Encontrar el origen de estas preguntas no es tan importante como hallar el valor para contestarlas.

  1. ¿Cómo podría yo ganar más dinero y sentirme más seguro?
  2. ¿Qué clase de trabajo podría hacer para sentirme mejor conmigo mismo?
  3. ¿Iniciar mi propio negocio me ayudaría a resolver estas preguntas?
  4. ¿Qué es lo que siempre he soñado hacer y por qué no lo hago?
  5. De ser así, ¿qué clase de negocio me gustaría iniciar, poseer, construir?

La clave esta en las preguntas

Responder a estas preguntas con honestidad y valor ha llevado a millones a dar uno de los pasos más excitantes y trascendentes que una mujer o un hombre puedan dar.

Estudiaron cuidadosamente sus insatisfacciones y sueños. Querían ser libres para ser sus propios jefes, para controlar otra vez sus vidas.

Pretendían seguridad financiera para ellos y para la gente que amaban. Deseaban usar su creatividad para desarrollar sus dones y terminar con el ciclo de aburrimiento que les hacía sentirse todo el tiempo atrapados y cansados.

Para nuestros amigos en este negocio y para diez millones como ellos, la respuesta ha sido empezar un negocio propio.

¿Las historias de éxito como éstas le intimidan a usted? ¿Un billón de dólares en ventas? ¿Qué oportunidades tengo yo de lograr algo así?

¡No se desanime por las probabilidades en su contra! ¡Usted puede triunfar en cosas que nunca soñó, si sólo tiene ganas y hace su mejor intento!

Y recuerde, usted no tiene que crear una empresa de un billón de dólares para ser un triunfador. Existen decenas de miles de emprendedores de éxito que han creado empresas menores.

Porque debemos pensar en iniciar nuestro propio negocio y ser un emprendedor
Porque debemos pensar en iniciar nuestro propio negocio

 

Siga su espíritu emprendedor

Algunas personas inician un negocio porque han perdido su empleo después de toda una vida de servicio.

Quieren tener seguridad y ser dueños de sus propios negocios, lo cual, si bien es arriesgado y difícil al principio, satisface esa necesidad de independencia.

Otros dejan sus trabajos y empiezan sus propios negocios porque están aburridos, decepcionados, molestos, exhaustos o simplemente hartos de la vida corporativa.

Gente joven, gente fresca, recién salida de institutos y de universidades, también están iniciando sus negocios propios.
En una encuesta reciente, el 38% de 1.200 estudiantes de cien institutos distintos dijeron que «ser dueño de un negocio representa una excelente oportunidad para realizar una carrera fulgurante».

«Ellos quieren mantener alguna autonomía», reporta el Wall Street Journal. «Buscan un trabajo que proporcione mayores satisfacciones e independencia. Quieren canalizar sus energías en la dirección que les agrade para hacer las cosas a su modo. Quieren encontrar una necesidad en su comunidad y luego crear un negocio que la satisfaga. En última instancia, quieren ser libres», termina diciendo el artículo, «libres para hacer lo que quieran hacer con sus vidas».

¿Le queda claro por qué deberíamos ser un emprendedor y pensar en iniciar nuestro propio negocio?

Hasta la próxima

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